
DESNATURALIZAR LO HEGEMÓNICO: LA INTERCULTURALIDAD CRÍTICA COMO DESAFÍO PEDAGÓGICO
Autora: Melina Aquino
Resumen
El presente ensayo surge a partir de la reflexión sobre la práctica docente IV, específicamente en la residencia pedagógica transitada en la escuela primaria Nº 146 “María Amelia Battestin de Sar”, en un 5º grado. Este texto pretende ser semilla para pensar la tarea docente a futuro, como apuesta para generar relaciones de igualdad y de retroalimentación entre sujetos que conviven y comparten en una misma sociedad, a través de la siguiente pregunta: ¿Es importante generar un espacio para trabajar la interculturalidad crítica en el aula? La docente responde con contundencia “Apostar a una interculturalidad crítica en el aula, habilita el diálogo genuino entre culturas y promueve la revalorización de las identidades individuales y colectivas, favoreciendo relaciones sociales más equitativas e igualitarias”. Desde esta perspectiva, concibe la escuela como un espacio clave para tensionar las lógicas homogeneizadoras y promover formas de convivencia basadas en el respeto, la reciprocidad y el reconocimiento mutuo.
BIODATA

Melina Aquino: Docente egresada del IFDC de San Antonio Oeste, Rio Negro, donde realizó su formación académica y consolidó su vocación por la enseñanza. Durante sus prácticas IV, llevadas a cabo en la escuela Nº 146 “Maria Amelia Battestin de Sar”, desarrolló un proyecto denominado “Revalorizando Identidades” centrado en la temática del Pueblo Nación Mapuche, a partir del trabajo articulado con la comunidad “Traun Kutral” de la localidad de Las Grutas. Dicho proyecto fue abordado desde un enfoque de interculturalidad crítica, promoviendo el reconocimiento, respeto y valoración de la diversidad cultural dentro del ámbito educativo. Actualmente se desempeña como docente de nivel primario, acompañando trayectorias escolares de niños y niñas desde una mirada comprometida con la inclusión, la diversidad y la construcción de aprendizajes significativos. Cree en la educación como herramienta fundamental para la transformación social y el fortalecimiento de las identidades.
La interculturalidad crítica
En primera instancia, es necesario aclarar en qué consiste la interculturalidad crítica, en palabras de Catherine Walsh (2010) hace referencia a un intercambio entre culturas, el cual se establece en términos equitativos y en condiciones de igualdad. Debe ser entendido como proceso permanente de relación, comunicación y aprendizaje entre personas, grupos, conocimientos, valores, tradiciones distintas, orientadas a generar, construir y propiciar el respeto mutuo y el desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de las diferencias culturales y sociales.
El término a desarrollar nos exige pensar la cultura como parte constitutiva de la identidad, concebida esta última desde las ciencias sociales como una construcción social, histórica y simbólica, que se produce a través de procesos de interacción, pertenencia y diferenciación entre individuos y grupos sociales. Esta construcción dinámica, se transforma según los contextos sociales, culturales y políticos en los que se desarrolla, expresando el reconocimiento de uno mismo, así como la mirada del otro, articulando dimensiones personales y colectivas.


Mi mirada se sitúa desde el territorio de Rio Negro específicamente, dado al contexto del proyecto educativo arribado “Revalorizando identidades”, el cual me posibilito pensar en la importancia de aportar a la construcción de la interculturalidad critica en el aula como un espacio de transformación social, en donde se pudo conocer y reconocer formas otras de ser, de vivir, de pensar, de conocer, diferentes e igual de legitimas que las propias, en torno a la cultura e identidad del pueblo Mapuche.
Como sabemos, la escuela es un espacio de desarrollo integral de los/as estudiantes, de formación ciudadana y de transmisión de conocimientos que refleja y prioriza a través de su currículo, un saber escolar de carácter universal y hegemónico occidentalizado, dejando de lado a otros sectores sociales que forman parte de la diversidad latente en las instituciones educativas, es por eso que sostengo la importancia de repensar los contenidos que se enseñan y el modo en que se lo hace, teniendo en cuenta las diferentes perspectivas culturales de los y las estudiantes, de sus familias y de sus comunidades.
Dar visibilidad y desnaturalizar discursos deshumanizantes
La ejecución del proyecto, permitió, por un lado, visibilizar distintas representaciones en torno a estas comunidades, las cuales han sufrido a través del tiempo una deslegitimación de sus modos de vida, de su cosmovisión, su conocimiento y formas de organización, que hacen a la integralidad de su cultura y por ende a su identidad. Por otro lado, también accedió a desnaturalizar ideas erróneas que se han construido a partir de dialogo social y la interacción con los medios de comunicación, que favorecen y refuerzan en algunos casos discursos deshumanizantes y discriminatorios hacia dicha comunidad.
Resulta importante que la tarea de enseñanza y aprendizaje tome como enfoque la interculturalidad crítica, como un modo de dejar de reproducir en el aula la cultura Mapuche bajo un rasgo de folkorización, que solo da cuenta de la cultura material de estas comunidades y se esfuerce por llevar adelante una relación de problematización, de cómo es el pueblo Mapuche, qué conocimientos han desarrollado a lo largo de la historia, cuáles son sus modos de entender el mundo, sus formas de organización, y que intente dar cuenta de sus luchas y las relaciones de poder existentes que perpetúan la desigualdad, la inferiorización y deshumanización.
Entender y conocer que existen modos otros, brinda la posibilidad y el espacio para dialogar con las culturas, dando el espacio para reconocer y reconocernos. El trabajo en torno a la identidad Mapuche, facilitó entender a esta última como una cultura viva, que se encuentra en vigencia, que poseen prácticas, saberes que les son propios, que se mantienen y que se siguen transmitiendo de generación en generación, más allá de los múltiples intentos de silenciamiento y desintegración, esta resistencia por parte del pueblo Nación Mapuche refuerza este patrimonio cultural que nos enriquece como sociedad, que reivindica sus derechos y de los cuales podemos aprender cosas significativas.

Desmontar prejuicios lingüísticos
Lo anteriormente mencionado me remite a pensar en mi residencia pedagógica y en la enseñanza, el aprendizaje y la reflexión acerca de la lengua Mapuche, en este caso del mapudungun, como forma de romper con el estigma lingüístico de grupos subalternos, ya que como sabemos la institución escolar como aparato del Estado privilegia la lengua estándar, utilizada como forma de unificación que colaboró y colabora en el refuerzo de las desigualdades sociales. De este modo, la escuela se transforma en el espacio propicio para desmontar dichos prejuicios en torno a las variedades lingüísticas, posibilitando ampliar los repertorios verbales de los y las estudiantes, al mismo tiempo que se construye la memoria de las comunidades.

La cosmovisión Mapuche: otro modo de ver el mundo
Así también, el trabajo con la cosmovisión Mapuche, refleja un modo de entender el mundo específico de la comunidad, en este caso, en torno a sus modos de relacionarse con la naturaleza, esto es desde el cuidado, el respeto, la protección y la reciprocidad, que nos invita a pensar e inspirarnos en el cuidado de la misma, considerando que vivimos en una sociedad que precisa más conciencia ambiental. Como sabemos desde un razonamiento antropocéntrico occidental muchas veces suponemos que la naturaleza es un recurso a nuestra disposición listo para ser explotado, desde la visión de los pueblos originarios, esta relación no es jerárquica, sino horizontal y armónica, donde todos los elementos de la naturaleza se encuentran en un mismo nivel y las acciones que el/los sujeto/s realizan tiene consecuencias sobre otros de sus componentes.
La interculturalidad crítica es un proyecto en construcción que invita a pensar el concepto de cultura, no como algo estático, sino como sentidos y prácticas construidas a lo largo de la historia, las cuales enuncian relaciones de poder, con su componente histórico que atraviesa a las distintas tramas de significados, sentidos y modos de interpretar el mundo. De este modo, resulta un gran reto, dar visibilidad a las tensiones, contradicciones y conflictos presentes en la sociedad, confrontando el racismo y la desigualdad presente en las convivencias entre las culturas mismas y en las estructuras de la sociedad.
Resulta menester visibilizar que habitamos un país donde coexisten diferentes prácticas culturales, entre las cuales hay relaciones de poder asimétricas que la interculturalidad pretende deconstruir. Las y los docentes tenemos un rol central en las aulas y en la comunidad para colaborar en la construcción de una escuela que se piense desde la diversidad y que garantice una educación en términos de igualdad, desplegando prácticas más justas e igualitarias que favorezcan la participación de estudiantes, habilitando todas las voces.



Esto me remite a los estudiantes que tienen familiares pertenecientes a la comunidad, que les cuesta alzar su voz, dar a conocer su historia, sus raíces, me pregunto:
¿A qué se debe esta resistencia? ¿Es una construcción que nos antecede históricamente? ¿Cómo abrir grietas en esos pensamientos?
La escuela es un espacio de lucha, que posibilita la justicia social, donde podemos pensar y actuar críticamente, a través de la cual no solo se debe distribuir recursos o garantizar derechos formales, sino también reconocer que existen otros sectores sociales que han sobrevivido a siglos de despojo, desplazamiento y silenciamiento, implica pensar que tenemos la posibilidad de reparar dichas desigualdades estructurales que tienen raíces en la colonialidad. Como futura docente entiendo que es importante revisar nuestras prácticas, esto es cómo miramos, cómo nombramos, cómo participamos o no en la reproducción o el cuestionamiento de las desigualdades, reconocer que la diversidad es una riqueza colectiva y que la reparación no es un gesto de buena voluntad, sino un paso fundamental hacia una sociedad más justa, plural y verdaderamente democrática.
BIBLIOGRAFÍA
Walsh, C. (2010). Construyendo interculturalidad crítica. Interculturalidad crítica y educación intercultural. Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello.
Walsh, C. (2005). La interculturalidad en la educación. Ministerio de Educación Del Perú.
Ministerio de Educación de la Nación Argentina (2021). Interculturalidad. (Serie: Derechos Humanos, Género y ESI en la escuela). Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Libro digital, PDF/A.
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